Fría y melancólica es la lluvia de la estación que nos acompaña, pero al mismo tiempo transmite una profunda tranquilidad, sensación de sosiego, de escapar del mundo real aunque sea por un momento. Quedarse embelesado viendo como las delicadas gotas del líquido transparente repiquetean en la ventana, mojan los árboles, las calles, los caminos, las hojas... Recordar las tardes de infancia corriendo bajo la lluvia haciendo caso omiso a las recomendaciones de nuestros progenitores, empapándonos de vida, de bienestar, mientras nos divertíamos con nuestros juegos infantiles. Ahora un día cualquiera de otoño miramos a través del cristal de la ventana, vemos esa lluvia y un pequeño haz de nostalgia nos invade. Pensar que lo que fue diversión y felicidad en un tiempo pasado ahora son recuerdos y melancolía.
martes, 29 de octubre de 2013
miércoles, 23 de octubre de 2013
Nocturnidad
Te invade, te seduce y muy pocas veces se escapa de ese oscuro cortejo. Vas paseando y ves edificios muertos, sin un atisbo de movimiento que sugiera algo de vida en su interior, calles semidesiertas en las que en la noche normalmente te fijas en cosas que durante el día habría pasado desapercibidas ante tus ojos. Sientes como el rocío va cayendo lentamente sobre tu rostro mientras deambulas sin un rumbo fijo. Caminas tranquilamente sin que nada ni nadie te moleste, con la fiel compañía de las brillantes estrellas de la ciudad llamadas farolas. Escuchas el silencio que invade el espacio en el que te encuentras, ocasionalmente interrumpido por algún coche o animalillo callejero. Te sientas, miras a tu alrededor y sientes como vas siendo envuelto en una extraña tranquilidad, la cuál a veces paradójicamente llega a ser inquietante. Te invade una sensación de poder, ya que en ese momento, en ese lugar semidesierto, tú eres el que manda. Libertad de correr, saltar, pasear por donde se te antoje, sentarte donde te apetezca, incluso tumbarte si así lo deseas y nada ni nadie juzgará, observará ni condicionará tus actos, ya que los que suelen hacer tales aberraciones están muertos, no aprecian el valor de la nocturnidad y en ese mismo momento tú eres el dueño de la noche.
viernes, 18 de octubre de 2013
Perdóname
Perdóname. Perdóname por haber vuelto tan de repente. Perdóname por sonreír como una tonta al pensar en ti. Perdóname por quedarme embobada mirándote. Perdóname por estremecerme cuando me miras o me acaricias. Perdóname por rendirme a tus labios cuando me besas. Perdóname por los escalofríos que me dan cuando tus dedos recorren mi espalda, por los suspiros cuando tus labios exploran mi piel. Perdóname porque se me acelere el pulso al notar tu respiración. Perdóname por dejarme llevar entre tus brazos, por dejar mi cuerpo a tu merced. Perdóname por querer perderme entre tu pelo, por querer sacarte hasta el último aliento. Perdóname por bajar la mirada cuando estoy frente a ti. Perdóname por no creerme digna de ti. Perdóname porque se me pare un momento el corazón cada vez que me dices "Te quiero". Perdóname por morir un poquito al tenerte lejos. Perdóname por querer tenerte para mi una noche más. Perdóname por querer estar a tu lado en lo bueno y en lo malo. Perdóname por querer hacerte feliz. Perdóname por creer que eres perfecto. Perdóname por amarte. Perdóname...
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