Fría y melancólica es la lluvia de la estación que nos acompaña, pero al mismo tiempo transmite una profunda tranquilidad, sensación de sosiego, de escapar del mundo real aunque sea por un momento. Quedarse embelesado viendo como las delicadas gotas del líquido transparente repiquetean en la ventana, mojan los árboles, las calles, los caminos, las hojas... Recordar las tardes de infancia corriendo bajo la lluvia haciendo caso omiso a las recomendaciones de nuestros progenitores, empapándonos de vida, de bienestar, mientras nos divertíamos con nuestros juegos infantiles. Ahora un día cualquiera de otoño miramos a través del cristal de la ventana, vemos esa lluvia y un pequeño haz de nostalgia nos invade. Pensar que lo que fue diversión y felicidad en un tiempo pasado ahora son recuerdos y melancolía.

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